Al inicio de la cuarentena cuando todo lo veía absolutamente negro, pensé en mi propia mortalidad, llamé a una abogada y le pregunté que cómo se hacía un testamento y me dije a mi misma, “si me voy a morir, no me voy a morir con mi música por dentro y escribí dos libros”:

De esa experiencia pasaron dos cosas importantes, me sentí satisfecha de haber puesto al servicio los conocimientos que he adquirido este tiempo para que otras mujeres se beneficien y haber inspirado a tres amigas muy queridas a escribir sus libros contando su propia historia; una de ellas hasta decidió cambiar de carrera y dedicarse al mundo literario que es algo que había querido hacer por mucho tiempo y no se había atrevido.

Yo me siento lista para irme cuando sea el momento porque no dejo nada de lo que quiero sin sentir, sin decir y sin hacer. No creo que me muera pensado “que habría pasado si…” yo hago y si no funciona, no funcionó. Capitalizo la experiencia y voy a lo siguiente.

No tengo ni idea de cuántas personas se verán beneficiadas de esos libros, lo que sé es que antes de vender la primera copia ya tenían un efecto en el mundo y si su propósito en la tierra solo era ser inspiración, igual me doy por bien servida.

Cada quien ha vivido este tiempo diferente, no digo que tenías que haber sido súper productiva o que no podías decaerte. Todos somos humanos y gestionamos los retos de manera diferente. En Panamá ya tenemos más de 100 días en los que solo podemos salir 3 veces por semana y 2 horas por género y número de cédula. De esos 100 días solo 3 me he dejado ganar por mi mente y he perdido la perspectiva atormentándome con un futuro incierto. Luego me recupero y pienso que seguramente mi alma tenía previsto que estuviera aquí para que escribiera esos libros e hiciera los saltos cuánticos en mi crecimiento personal que han ocurrido éstas semanas en confinamiento.

No sé cómo ha sido tu cuarentena pero la mía definitivamente me llevo más dentro de lo de costumbre y en mi búsqueda personal completé varios programas de Mindvalley, otros programas para hacer crecer mi negocio y un programa de Robin Sharma donde hablaba sobre una anécdota de su niñez que incluía este fragmento del poeta bengalí Rabindranath Tagore; permíteme compartirlo contigo. Simplemente decía: “La primavera ha pasado, el verano se ha ido y el invierno está aquí, y la canción que tengo la intención de cantar permanece sin ser cantada, ya que me he pasado los días entonando y desentonando mi instrumento”. Tremendamente poderosa la imagen del que tiene excusas.

¿Hasta cuándo vas a pensar que no estás lista? ¿Cuántas más vueltas le vas a dar a esa idea que quieres hacer realidad? ¿Qué canción no estás cantando? ¿Quién se está quedando sin el amor que tienes para dar? ¿Sin la música que tienes para cantar?

Te dejo esta reflexión para el fin de semana. Espero tu respuesta y te contestaré personalmente.

¡Te mando un abrazo!

Laudy

Pd: Amé escribir los libros y me encantaría que los leyeras y si los amas tanto como yo, me lo dejes saber.

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