El orgasmo femenino es un tema bastante discutido de puertas adentro y no tanto a la luz pública. Pocas mujeres reconocen que no sienten satisfacción sexual y que nunca han logrado alcanzar el orgasmo. Sin embargo, las estadísticas indican que aproximadamente el 40% de las mujeres activas sexualmente tienen dificultad para llegar al orgasmo.

Se sabe que las mujeres tienen el doble de terminaciones nerviosas en el clítoris que los hombres y el 90% de ellos reporta alcanzar el orgasmo, es decir que con una herramienta menos poderosa que la de las féminas, los hombres logran mejores resultados. El clítoris es el único órgano en el cuerpo humano que está diseñado para recibir placer, no tiene otra función y según las investigaciones todas las mujeres que tienen clítoris pueden alcanzar el orgasmo. Entonces, qué hace que muchas mujeres se pregunten a sí mismas ¿por qué no puedo alcanzar el orgasmo?

En mi práctica con mujeres si he visto algo común entre todas las que me visitan es que están demasiado en sus cabezas. Se dedican a escuchar sus propios pensamientos en la cama en vez de concentrarse en lo que están disfrutando con su pareja. Claro si la experiencia no ha sido placentera previamente, es probable que muchas lo vean como un deber marital y hagan los correspondientes ruidos de “sí, sí, sí” que ven en las películas pornográficas, aunque no sientan nada, solo para que su pareja termine y poder ir a hacer algo más divertido como meterse de nuevo en Instagram.

A otras les cuesta mucho excitarse y dejan todo el trabajo a su pareja una vez que están en la cama y de nuevo hay un problema; las matemáticas no cuadran, según Master y Johnson el hombre típicamente alcanza el orgasmo entre 2 a 3 minutos y cuando se trata de juego previo y penetración le toma en promedio de 7 a 14 minutos para alcanzar el climax, en cambio las mujeres en promedio en esas condiciones requieren de 10 a 20 minutos, entonces con una pareja que no hace juego previo y que quiere ir directo al grano hay mucha posibilidad de que la mujer quede insatisfecha. Sin embargo, si la mujer se ocupa de su propio placer y comienza durante el día a fantasear con lo que va a hacer en la noche y lo mucho que va a disfrutar y se conecta con sus sentidos para sentirse más sensual durante todo el día, estará más dispuesta a disfrutar el encuentro sexual.

En la cama como en cualquier otra área la comunicación es clave. No puedes fingir un orgasmo y luego quejarte de que tu pareja no se ocupa de ti, para él tú lo estás disfrutando. Habla fuera de la cama sobre las cosas que prefieres y en la cama guíalo asertivamente colocando su mano donde la quieres tener y dándole feedback positivo cuando las cosas están funcionando.

Otro dato interesante es que mientras más sexo tienes mejor son tus orgasmos, pero no siempre tienes que esperar a tener ganas para empezar; para algunas mujeres pueden pasar días y nada que llega el deseo, ya sea por los cambios hormonales o el saboteo mental; aquí Esther Parel (experta en relaciones) recomienda comenzar aunque no tengas ganas e ir metiéndote en la experiencia hasta que lo disfrutes, ella lo describe como cuando alguien te pregunta que si quieres comer y dices no porque ya cenaste, pero cuando la comida del otro llega comienzas a pellizcar de su plato se te abre el apetito y a lo mejor hasta decides ordenar y comer completo. Evalúa estas opciones para que comiences a hacer las cosas diferente y puedas obtener resultados diferentes.

Una buena vida sexual y una buena conexión emocional están correlacionadas como en un círculo virtuoso. A mejor vida sexual hay más conexión con la pareja y a mayor conexión con la pareja hay mejor vida sexual, definitivamente es un ganar-ganar.

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